
Peter Greenaway se formó como pintor y siempre estuvo interesado en el cine. En sus películs tiene temas recurrentes y su estética está definida por algunas constantes. El trabajo obsesivo, de clasificación que ordenan los elementos en sitios definidos, asignandoles significados que se simbolizan en un universo propio. En esta película podemos ver cómo ha elegido una organización arquitectónica (otro de sus grandes temas) para definir las acciones, los personajes y los colores que pertenecen a cada ámbito. Siempre hace referencias al arte, a algún artista en particular y el Barroco parece ser su período preferido. No es casual que haya convocado para el diseño de los sets a dos artistas holandeses quienes recrean la atmósfera de los cuadros de los pintores Flamencos. Uno de ellos, Ben Van Os, ha colaborado también en La Tempestad de Greenaway. Otros de sus trabajos relacionados son los decorados para Orlando y La joven de la Perla, un film inspirado en una novela que relata la historia del célebre cuadro de Vermeer. Para conocer mejor a Van Os, les acercamos esta reseña de una muestra que hizo en La Haya.
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